Sobre libros y escritores “militantes”

Hace unos días Antonio Merino dedicó una de las entradas de su blog, Solienses, a comentar las impresiones que le había producido la lectura de mi libro, “La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque”, en lo que califica como unos apuntes de lectura, dando a entender, tal vez, que sus valoraciones provienen de un preliminar hojeo al libro

En primer lugar no puedo más que agradecer a Antonio el que califique a mi obra como “seria”, “de un valor histórico relevante” y como “de referencia y de consulta obligada” para el estudio de la época en la localidad y la comarca, puesto que todos esos calificativos me llenan de satisfacción como autor. No hay que agradecer el que compartiera con él, y con otros investigadores, los artículos que localicé perteneciente a sus pueblos o sus ámbitos de estudio, yo mismo no he encontrado más que colaboración en casi todas las puertas que he tocado, justo es responder recíprocamente.

A mí personalmente me gusta esa frase que dice que los libros una vez publicados dejan de ser del autor, porque es evidente que una misma publicación puede provocar sentimientos e incluso conclusiones diametralmente opuestas en diferentes lectores. Si a él le ha parecido en su mayor parte una biografía de Miguel Ranchal pues tal vez sea porque ha tenido más curiosidad en fijarse en esa persona o porque fundamentalmente estaba interesado en saber lo que yo había escrito sobre uno de los alcaldes de la República en Villanueva del Duque y secretario del sindicato minero. Personalmente debo decir que he intentado referirme a Ranchal en lo que sus actuaciones impliquen alguna relación con la localidad, pues es ella la única protagonista del libro.

Yo una vez terminada mi investigación y mi libro, no podría culpar al dirigente sindical del cierre de las minas, como hacen algunos de los testigos de la época, pero sí puedo concluir que realizó unas gestiones totalmente opuestas al entendimiento con la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya (SMMP), a la que una y otra vez en decenas de artículos de prensa y en su libro “Profesionales de la muerte” tildó de explotadora, miserable o inhumana por no entrar en muchos más detalles. Muy a gusto con todas estas calificaciones no debía estar la empresa, que llegó a secuestrar los ejemplares del diario “El Socialista” que llegaban al coto minero y menos aún con la presión que el sindicato minero imprimía ante cualquier decisión o propuesta de negociación que salía de la entidad francesa.

Por dar solo un detalle, no era decente intentar enfrentar a los mineros con la SMMP argumentando la “miseria de salarios”, cuando eran, según los estudios del profesor Martínez Soto, los más altos de la minería de plomo española, precisamente debido a la fuerte presencia sindical en la zona. Los salarios de los obreros de interior ascendían a un jornal de aproximadamente entre 8 y 11 pesetas, cuya tasación queda clara en el momento que Ranchal se quejaba de que los mineros despedidos de “El Soldado” aceptaban trabajar en las minas de “El Hoyo” en Ciudad Real por solo 4,55 ptas., es decir menos de la mitad de lo obtenido en Villanueva del Duque. Tal vez habiendo aceptado una reducción de sueldos, como propuso en primer lugar la empresa, podría haberse paliado el aumento de los costes del coto, ocasionados fundamentalmente por la mayor profundidad de los filones, y tal vez se hubiera impedido el cierre de los pozos o alargado la vida de los mismos, mientras se ponían en marcha los pozos de “Las Morras”. La respuesta de la empresa a tanta negativa fue despedir a cientos y cientos de obreros, a los que Ranchal, en el rol de alcalde, intentó reubicar imponiendo su contratación a los propietarios de tierras, incumpliendo así expresas leyes estatales, y fijando un jornal para ellos de 3,75 ptas. Mejor ejemplo de una mala gestión no se puede reflejar en menos líneas. Para mí, tras completar mi libro y mis investigaciones, Ranchal sí fue un mal gestor.

Se comenta también en la entrada de Solienses que vendo la imagen de Ranchal como un alcalde enfrentado al pueblo, pero es que, para empezar, el pueblo no le votó como alcalde, porque los vecinos eligieron a Francisco Rubio Aragón, al que después sus compañeros de partido apartaron hábilmente para dejar paso al dirigente sindicalista pozoalbense que movía los hilos de la UGT y el PSOE en la localidad.

Y una vez que fue alcalde, ¿cómo creen que tomarían los vecinos la eliminación de las calles dedicadas a sus santos y a sus hijos predilectos?, ¿Cómo interpretarían la prohibición de que la Feria y Fiestas se dedicaran a la Virgen de Guía? ¿Qué sentimientos les traerían la obstrucción de las procesiones de Semana Santa? ¿Cómo valorarían el que en los trabajos para paliar el paro solo pudieran emplearse, bajo amenazas y coacciones, mineros pertenecientes al sindicato? ¿Qué pensarían cuando, para congraciarse con sus afiliados socialistas, arrasó con las cruces centenarias de Villanueva del Duque, ante la oposición física de cientos de vecinos? ¿Qué le supondría a cualquier villaduqueño, hasta al más modesto, alojar por mandato municipal a mineros y tener que darles trabajo, salario y comida? ¿Cómo se tomarían que la dehesa, que siempre había sido explotada por decenas de agricultores locales, pasará por mandato municipal a ser aprovechada solamente por los agricultores afines a un sindicato agrario socialista creado al efecto? Para mí, tras completar mi libro y mis investigaciones, me parece que Ranchal fue un alcalde que solo miró por sus afiliados y nunca por todo el pueblo.

Pero todo esto no es una investigación dirigida, ni sale porque yo vaya buscando que salga, es lo que dicen las actas de sesiones de pleno, la prensa y el testimonio de los vecinos. Si me hubiera dejado llevar por una idea preconcebida no podría haber destacado como una persona ejemplar a Francisco Rubio Aragón, presidente del PSOE en Villanueva del Duque, modelo de moderación y de respeto por todos los vecinos independientemente de su afiliación política, ni a Antonio Rodríguez de León, gobernador del frente popular en Córdoba y demócrata convencido, conciliador en todos los conflictos, moderado en su relación con todos los partidos y cumplidor de la ley hasta el extremo. Lo que ha salido es lo que debió ocurrir en realidad y proviene todo de textos que pueden consultarse y cotejarse, nada añadí, ni nada quité. Concretamente y respecto a la figura de Rodríguez de León no es que le dé un tratamiento disculpatorio, es que la documentación y los testimonios del libro del comandante Gil Honduvilla lo exculpan de todos los infundios que Moreno Gómez se ha encargado durante varios años y otros tantos libros de extender.

Lo que excede de la valoración de un lector es intentar afirmar si yo he escrito el libro movido por mi ideología o si he intentado potenciar ciertos aspectos negativos o positivos de los protagonistas, y tengo que decir que no ha sido así. Precisamente el haber ocupado un cargo de concejal durante doce años y que se me relacione con un partido político me hacía extremar mi intención de realizar un libro neutral y que contemplara todo aquello que pudiera encontrar durante mis investigaciones. Así, como bien dijo Antonio Jimeno en la presentación que tuvo lugar en Pozoblanco, cada suceso narrado contiene la visión del mismo desde un lado y otro de los partidos que confrontaban durante la II República en Villanueva del Duque, y son transcripciones literales de los diarios “La Voz” y “El Sur” fundamentalmente los que reflejan y posicionan los argumentos de cada uno. Prácticamente no hay suceso o debate que no contenga esas dos visiones.

Para continuar ahondando en esa impresión, de que escribí el libro movido por ideología, Merino se refiere a la foto de portada, que no deja de ser más que una anécdota, pues utilicé la única que contenía a diferentes protagonistas del libro y tenía calidad para salir dignamente en imprenta. Si el que esta foto pertenezca al grupo de Acción Católica se interpreta como algo planificado o dirigido, no puede ser, desde luego, una impresión más errónea.

Por último, el utilizar el término “nacional” para referirme al bando sublevado-franquista-faccioso-rebelde, no busca más que intentar unificar la manera de nombrar a uno y otro bando, pues al contener el libro tanta transcripción literal pudiera provocar confusiones en el lector menos familiarizado con la época, al que fundamentalmente se dirige el libro. No obstante el uso del término queda explicado en el mismo texto, puesto que la primera vez que me refiero a él lo describo como “bando autodeterminado como nacional” y lo completo con una nota al pie que dice “Bando nacional, sublevado, franquista o rebelde, según los diferentes historiadores”. Como ven ya me ocupé yo de no ponerle fácil las cosas a nadie que quisiera cuestionar mi trabajo con los topicazos habituales. No obstante, como yo hago en el libro, todos deberíamos aprender a llamar golpe de estado a lo que se llamó “alzamiento” y también a no denominar  “revolución” a lo que realmente fue un golpe de estado.

Ya dije cuando presenté el libro que “no dejen que nadie se lo cuente, léanlo y saquen sus propias conclusiones”, yo desde luego las respeto todas, pero estoy abierto al debate de cualquiera de ellas y a aceptar cualquier matiz o a reconocer, si se me demuestra, que he podido en algún pasaje estar equivocado, pero por favor no tilden mi libro de dirigido, parcial o militante, porque aprendí, leyendo a otros, que es algo que nunca debe hacerse cuando de escribir sobre historia se trata.

Julio López

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“Plaza Pública” en el recuerdo

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Facebook me recuerda, y se agradece, que un 28 de enero de hace hoy 5 años se presentaba en Pozoblanco el libro “Plaza Pública: cuatro años de pseudoperiodismo” en la sede de la asociación “Piedra y Cal”.

Plaza Pública fue una plataforma web de opinión, información y participación impulsada por Antonio Jimeno Márquez y otros colaboradores que revolucionó la forma de comunicar en Pozoblanco e incluso en Los Pedroches. Un proyecto que guardaba cierta esencia a esas grandes iniciativas que nacen en una cochera o en un pequeño bar y que desde una idea casi utópìca logra una repercusión o un alcance realmente destacado.

La difusión y trascendencia de las publicaciones y comentarios, asociadas al crecimiento exponencial de las visitas, fue tal, que amenazó en ciertos momentos con fagocitar a sus creadores, que solo desde la templanza lograron que el proyecto se mantuviera en pie durante cuatro años. Ya decía Chesterton que “la aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo”.

Lo hice públicamente con ocasión de la presentación de mi libro, en la que me acompañó Antonio, desde mi blog reitero ahora mi admiración por todos los que lo hicieron posible.

“Plaza Pública ha permitido a nuestras gentes … decir lo que pensaban, sin temor a lo que iba a suceder después. Plaza Pública ha rendido un llamativo homenaje a la dignidad de la persona. ¡Muchas gracias!” (Eusebio Muñoz Ruiz -sacerdote salesiano-)

Tenéis más información en los siguientes enlaces:

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Hasta los cielos se enfurecían por la barbarie de la guerra

Durante las entrevistas a personas mayores para escribir mi libro, me comentaron que al principio de la guerra civil el cielo se tiñó de rojo como una premonición del sangriento conflicto que se avecinaba, yo la verdad no di mucha importancia a aquello pues pensé que siendo niños, en aquel entonces, los que me comentaban el suceso y dentro del impacto que tuvo que ser para ellos vivir aquellos años, podría ser un recuerdo vago o una confusión.

Un compañero de trabajo, Pepe Jimenez​, me habló también de como sus padres le comentaban que durante la guerra, en El Viso, el cielo se puso “colorao”, ahora me arrepiento de no haber seguido tirando del hilo, ha tenido que ser él finalmente el que interesado por el tema ha confirmado que efectivamente en 1938 “hasta los cielos se enfurecían por la barbarie de la guerra.”

Más información sobre aquel fenómeno en este enlace.

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Villanueva del Duque, febrero de 1935

No es fácil entender hasta que punto Villanueva del Duque y sus vecinos sufrieron el cierre de las minas, creo que a través de mi libro se llega a comprender la situación desesperada por la escasez y la hambruna en la localidad. Uno de los artículos que mejor reflejan todo, es este que pertenece al diario “La Voz” de 8 de febrero de 1935:

“Villanueva del Duque. Hambre de pan y hambre de justicia hay en este lindo pueblecito de la serranía. Pueblecito callado, hambriento y suave. Unas minas cerradas y unos labios abiertos pidiendo pan. Es difícil dar con un pueblo de mayor capacidad para el dolor, en todo el trasmonte de la Sierra.

Quieto el paisaje. Inmóvil. A lo lejos, se veían las casas de Villanueva del Duque. Las casas de las minas. Unas terribles casas a donde nadie entra ni sale. Unas terribles casas muertas.

Entramos en Villanueva del Duque. Íbamos el gobernador civil de la provincia, Don José Gardoqui, y el autor de estas cuartillas. El gobernador llevaba sesenta y tantas mil pesetas, conseguidas a pulso, para paliar algo la situación de aquellas pobres gentes.

El pueblo en la plaza. Hombres, mujeres y niños. Hambre en los rostros. Los hombres con los brazos desmayados a lo largo del cuerpo. Las mujeres con los nenes en brazos. Un sordo rumor en la plaza. Luego silencio. Les habla el gobernador […]. Al terminar de hablar, hay un mar de aplausos y vivas. Lágrimas en los ojos de las mujeres. Emociona, emociona aquello.

Lobos en la sierra. Pero este año no son lobos los lobos. El lobo es el hambre. Hambre que sube las crestas y baja el llano. Lobos de hambre, cien veces más temibles que los lobos, lobos.

Villanueva del Duque es un espejo de sufrimiento. Dolor seco de pueblo fuerte. Dolor de granito de su sierra. Villanueva del Duque vivía bien. Había mina en marcha. Crujían los ascensores. Rodaba el mineral en los lavaderos Chirriaban los monta-cargas. Pero comenzó a bajar el plomo. París y Londres lo pagaban mal. Las minas decaían. Despidos. Gente a la calle. Paseaba ya el fantasma del hambre por las altas madrugadas. Más despidos. Escasez. Poco a poco se iba entornando la esperanza. Y cerrándose una mina; un taller. Al fin cesó todo. Se acabó el trabajo. Y se acabó el comer. Muchas casas se cerraron. Otras quedaron como cementerios abiertos. La plaza era como otro cementerio. ¡Ay, aquella terribles casas muertas!.

Piedad y pan. Eso necesita Villanueva. Piedad y trabajo. Momentáneamente se ha aliviado la situación. Pero esto no basta. Es preciso que se ahuyente el dolor de este pueblo. El dolor que es hambre. Y lo digo yo, que he visto el hambre en la cara de aquellas gentes”

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@juliolopezgo

Crónica de la presentación de mi libro en Pozoblanco

Este pasado jueves, 15 de octubre, tuve la oportunidad de presentar en la sede de la asociación “Piedra y Cal” de Pozoblanco mi libro “La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque”, gracias a la amable invitación de su directiva, que me brindaba la oportunidad de dar a conocer a nivel comarcal el excepcional comportamiento de un pueblo durante la dura década que transcurrió entre los años 1930 a 1940.

No caben palabras para reflejar la amabilidad con la que los asociados y el resto de asistentes me trataron, quedo muy agradecido con todos ellos y guardaré esa noche de octubre como un gran recuerdo para siempre.

Presentó y abrió el acto Antonio Morillo Velarde, profesor de historia y presidente de la asociación, que describió el libro como “un trabajo de investigación riguroso, interesante, bien estructurado, documentado y claro” que transmitía la nobleza del pueblo de Villanueva del Duque. Añadió que el libro es interesante para toda la comarca de Los Pedroches porque la época de la que habla sigue apasionando y que hay que acercarse a ella sin ningún recelo, pero “aprendiendo la lección”.

Continuó la presentación el también profesor de historia José Luis González Peralbo, que dedicó unas palabras a hablar de mi biografía y de mi trayectoria personal y profesional. José Luis me sorprendió con referencias a Coria, a su Catedral y a la Virgen de Argeme, y reseñó nuestra colaboración en las jornadas de historia de Villanueva del Duque. Agradecerle desde aquí sus amables palabras y sus elogios. Acerca del libro comentó la dificultad de abordar el tema que se trata, más aún en localidades pequeñas, y abordó la relación entre Pozoblanco y Villanueva del Duque tanto en la crisis minera, como en la batalla de la guerra civil que recibe el nombre de la localidad pozoalbense. Esbozó también la dureza de aquella época en Villanueva del Duque, con la crisis de las minas, la guerra y la emigración en años posteriores. Por último sobre el libro destacó que la obra estaba muy bien secuenciada y equilibrada en cuanto a contenido y que contenía una gran cantidad de material, mucho de él inédito.

Antonio Jimeno Márquez, licenciado en Químicas, profesor y editor de Plaza Pública y Sociedades Binarias, definió el libro como “desapasionado y actualísimo”. Desapasionado porque abordaba el tema desde una posición “no militante” y porque en la narración de la historia debía primar, como era el caso, el rigor científico y no el apasionamiento, de esta manera Antonio comentó que el libro mantenía un tono neutral y equidistante, utilizando fuentes provenientes de todos los sectores políticos. Actualísimo porque la sociedad de la época sufría circunstancias muy similares a las actuales y porque algunos políticos pretendían vender que había soluciones populistas, fáciles e incluso utópicas para problemas de un calado muy importante, citando a Michael Oakeshott dijo que el libro estaba más dentro de la política del agnosticismo que de la política de la fe. Para finalizar hizo referencia a la abundante documentación del libro y a la reivindicación de la figura de Antonio Rodríguez de León, al que definió como “uno de los pocos republicanos que hubo en la República”. Siempre es un placer oír a Antonio hablando de mi libro, pues me hace ver que acerté en mi planteamiento.

Por mi parte, tras agradecer la invitación a la asociación, expresé mi admiración tanto a José Luis como a Antonio, al primero por todo lo que aporta a la comarca en materia histórica, así como toda su ayuda para realizar las jornadas de historia de Villanueva del Duque y sus consejos para mejorar el libro. De Antonio Jimeno destaqué su labor creando de la nada un medio de comunicación tan potente como Plaza Pública, con lo que supuso a nivel de información local y comarcal, así como su labor casi diaria al frente del blog de opinión Sociedades Binarias, al igual que a José Luis, le agradecí ser mi primer lector y sus consejos que hicieron que la obra fuera mejor.

Sobre mi libro desarrollé la motivación de hacerlo, la estructura del mismo, mi intención de volcar toda la información encontrada sin ocultar nada y por último defendí el comportamiento y la convivencia de los villaduqueños en esa complicada época. A través de la figura de Antonio Rodríguez de León, injustamente maltratada en los libros de Francisco Moreno Gómez, hablé de tantos y tantos tópicos e informaciones a medias que impiden que conozcamos la realidad sobre aquellos años y animé a que se cuente la historia desde cada pueblo para saber con exactitud lo ocurrido realmente. Finalicé mi intervención hablando del ejemplo de los vecinos Emilio Gómez y Nicolás Eulogio, que debería ser tenido siempre como referencia por todos.

Sin más y como tuve la suerte de que Canal 54, la TV local de Pozoblanco, lo grabó todo, os animo a que invirtáis 60 minutos en visualizar este vídeo y conocer así todo el contenido de esta jornada, durante la cual la historia de Villanueva del Duque y el ejemplo de convivencia y respeto de sus vecinos fue protagonista.

@juliolopezgo

Presentación de mi libro en Pozoblanco

El próximo jueves 15 de octubre a las 20:30h presento mi libro en Pozoblanco, en la sede de la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico “Piedra y Cal” (Calle Santa Ana, 25).

Agradecer a la directiva que se hayan interesado por mi libro y a José Luis González Peralbo y Antonio Jimeno Márquez que me acompañen y me ayuden a dar a conocer todo lo que contiene.

Los que no pudisteis estar en la anterior presentación tenéis una segunda oportunidad.

@juliolopezgo

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Reseña de mi libro por Patricio Hidalgo Luque

Patricio Hidalgo Luque nació en Córdoba en 1956. Estudió el bachillerato con los Carmelitas Descalzos en el Colegio “Virgen del Carmen” de su ciudad natal. Es licenciado en Farmacia por la correspondiente facultad de la Universidad de Granada y licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba. Teniente coronel farmacéutico del Cuerpo Militar de Sanidad de la Defensa. Aficionado a la Historia, se dedica al estudio e investigación de todo lo relacionado con la guerra civil en Córdoba. Mantiene la página www.laguerracivilencordoba.es donde expone parte de los resultados de sus investigaciones. Es también autor de un libro imprescindible para este período: LOS BOMBARDEOS AÉREOS REPUBLICANOS SOBRE LA RETAGUARDIA NACIONAL DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: APROXIMACIÓN AL CASO DE CÓRDOBA.

El apartado Bibliografía de su web www.laguerracivilencordoba.es, ha sido desde que empecé mis investigaciones una fuente de referencias para poder completar todo mi trabajo. Libros imprescindibles y pocos conocidos algunos que ayudan a completar la visión de estos duros y difíciles años. Hace unos días don Patricio ha incluido en ese listado mi libro “La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque”, y debo confensar que me siento abrumado por todo lo que en ella dice. Aquí os la dejo, con mi agradecimiento al autor:

“Extremeño de nacimiento y villaduqueño de adopción Julio López ha publicado recientemente este libro, muy bien estructurado, documentado y escrito.

En primer lugar el autor nos ilustra sobre la realidad de Villanueva del Duque en los años treinta, su economía, organización política, social y sindical.

A continuación dedica un amplio espacio a la etapa de la II República, marcada por la ruina que el desplome de la minería acarreó para el pueblo.

A través de las actas de las sesiones del Ayuntamiento y de las crónicas y artículos periodísticos de la época vemos desfilar personajes que van cambiando al compás de los vaivenes políticos pero que tienen que lidiar con los mismos problemas, actuando muchas veces con el sectarismo tan propio de la época.

Julio López se ocupa de la figura de un villaduqueño especialmente maltratado por la chismografía, Antonio Rodríguez de León, el gobernador civil de la provincia durante la etapa del Frente Popular. Si examinamos la actuación de este gobernador a la luz de los hechos y no a través de los infundios propalados por aquellos a los que no permitió cometer ilegalidades y desmanes nos encontramos con un dirigente provincial como hubo pocos en la España de aquellos días.

Villanueva del Duque fue un pueblo muy afectado por la guerra. Duros combates en el propio casco urbano en marzo de 1937, bombardeos aéreos y artilleros, éxodo de parte de la población, problemas de abastecimiento y la constante proximidad al frente lo marcaron con huella indeleble, como a otras poblaciones de la zona. Todo esto nos lo describe el autor pormenorizadamente, con abundancia de documentación.

Sigue un breve capítulo dedicado a la posguerra y una serie de anexos con artículos de prensa relacionados con Villanueva del Duque, planos y fotografías de la reconstrucción llevada a cabo por Regiones Devastadas y un listado exhaustivo de los vecinos del pueblo muertos a consecuencia de la guerra y de las represiones.

No soy partidario de términos como “obra definitiva” y otros por el estilo, pero creo muy sinceramente que el autor ha hecho un estudio completo, documentado y riguroso, que habrá de ser referente en el futuro para otros trabajos sobre la II República y la guerra civil en la zona.”

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Crónica sobre la presentación de mi libro

Esta mañana dejé en mi Facebook unas frases expresando todo lo que sentí ayer durante la presentación de mi libro:

Noche bonita la de ayer en la presentación de mi libro. Emocionante oír a Pepe, Antonio y Miguel analizar la obra y descubrir a través de sus palabras que has sabido transmitir gran parte de lo que querías.

La sala abarrotada, con mucha gente de pie, significaba mucho, acostumbrado, cuando me tocaba presentar a mí a otros autores, a que nos encontraramos los cuatro de siempre y a sentir la soledad que a veces tiene la promoción de la cultura.

Intenté retener la noche entre las manos para que no se acabara, quería que me preguntaran, que me expresaran cualquier curiosidad sobre mi trabajo, algún día espero que inventen algo para conservar estos momentos y estas sensaciones.

60 libros dedicados son muchos para un novato, disculparme si no supe expresar con el boli todo el agradecimiento que sentí hacia los que fuisteis a acompañarme

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Lucía Suárez ha realizado para Portal Villaduqueño una crónica excepcional del acto, entonces nada mejor que dejarla a ella que les cuente cómo fue y qué pasó.

Gracias.

“En la tarde de ayer, Julio R. López González presentó en la Casa de Hermandades su primer libro que, bajo el título “La II República y la Guerra Civil en Villanueva del Duque”, ofrece un viaje histórico de 333 páginas resaltando el afán de convivencia que los villaduqueños derrocharon en aquellos controvertidos, pero aún no olvidados, años de guerra. El antes, el durante y el después, se pueden contemplar a través de estas páginas cargadas de documentación, fotografías y documentos inéditos.

De esta manera, a las 20:30 la Casa de Hermandades se empezó a llenar de vecinos con “sed de historia” de su pueblo. El concejal de cultura del Ayuntamiento de Villanueva del Duque, José A. Agudo Caballero, fue el encargado de presentar a los integrantes invitados al evento. Así, después de presentar a Julio R. López González, autor del ensayo, dio paso a Miguel Barbero Gómez, cronista oficial de la localidad villaduqueña. Barbero dio las gracias a Julio por contribuir a contar y perpetuar la historia del pueblo y por hacer que los más jóvenes tuvieran la oportunidad de conocer la historia de una localidad que durante aquellos años ocupó un papel tan sonado en los medios de comunicación.

Por otra parte, Antonio Jimeno Márquez, editor del blog “Sociedades Binarias” describió, durante la presentación, el libro de Julio R. López como “desapasionado y actualizado”.  En este sentido, el bloguero quiso puntualizar que la poca pasión no era porque el libro no fuera capaz de despertar pasiones entre los lectores, sino porque el autor había pintado en cada línea la objetividad “científica” de un escritor sin alardes militantes. Asimismo, lamentó que se trataba de un libro actual porque, aunque el tiempo hubiera transcurrido, la guerra y sus vestigios todavía seguía latente en la mente de muchos españoles.

Finalmente, el autor de “La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque”, regaló a los visitantes toda una presentación del libro. Mediante un Power Point, Julio R. López explicó la metodología seguida para poder compilar éstas 333 páginas inéditas de historia. Después de casi cuatro años de trabajo e investigación, el autor ofrece un recorrido por la II República y la Guerra Civil, presentando cómo influyó, en todos lo sentidos, el cierre de las minas de “El Soldado”.  Asimismo, el autor animó a los lectores a seguir los pies de página de su ensayo, asegurando que “constituyen una segunda historia dentro del libro”.

Después de pedir a los lectores que leyeran el ensayo sin dejarse llevar por las opiniones externas, Julio R. López González dejó abiertas las puertas para que los asistentes pudieran hacerle cualquier tipo de pregunta. En este sentido, cabe destacar, el comentario de una de las vecinas que agradeció al autor que sin ser de Villanueva del Duque dedicara su tiempo a escribir sobre el municipio. A este respecto, López González respondió que, aunque fuera de Coria, se había hecho un hombre en las calles de este pueblo y que por lo tanto se sentía, en cierta manera, Villaduqueño. Julio R. López terminó el evento con una firma de libros multitudinaria.

“La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo”. (José Ortega y Gasset, 9 de septiembre de 1931).

Lucía Suárez para villanuevadelduque.com”

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Presentación de mi libro

Llegó el día, mañana viernes 18 de septiembre a las 20:30 horas, en el salón de la casa de hermandades presento “La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque”.

José A. Agudo, como concejal de cultura, Miguel Barbero, como cronista de la localidad y Antonio Jimeno, porque nadie como él analiza las secuelas ideológicas de aquella época, intervendrán para daros diferentes puntos de vista sobre el libro.

No faltéis. Os espero.

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Un nuevo libro para la historia de Villanueva del Duque

Hasta septiembre no estará disponible para el público, pero ya está llegando a las bibliotecas de la provincia el resultado de un proyecto en el que me embarqué en 2009 y que durante cuatro años me absorbió, tal vez, demasiado de mi tiempo libre. Se siente auténtica emoción al poder tenerlo entre la manos, la misma emoción de esas experiencias bonitas que ocurren por primera vez.

El proceso de creación fue difícil, el 80% del libro salió casi del tirón, pero el 20% de afinamiento y concreción fue un parto duro.

Soy, sin falsa modestia, una aficionado a la historia, que creía que Villanueva del Duque merecía que la nobleza de la inmensa mayoría de sus gentes en unos años crueles y difíciles quedara reflejada en una publicación.

En casi 350 páginas, el libro repasa los años comprendidos entre 1931 y la postguerra, con un importante aporte de artículos de prensa, fotografías, planos y diferente documentación relacionada con el período, sacando a la luz multitud de datos y hechos hasta ahora pocos conocidos.

La contraportada habla así de la publicación: “El tiempo llega a hacer olvidar y desvirtuar incluso los hechos más ejemplares. No se merecen eso los villaduqueños que en años muy difíciles derrocharon un afán de convivencia como pocas localidades podrán mostrar en cualquier lugar del mundo. La naturalidad con que Villanueva del Duque aceptó inmigrantes en un número igual a la propia población, la ayuda y el socorro entre ellos en la durísima época de crisis y cierre de las minas, y el respeto mayoritario que se produjo durante la contienda civil, merecen sin duda no quedar en el olvido.”

Creo que con él devuelvo a Villanueva del Duque parte de todo el cariño que desde el primer día me ha mostrado, si podéis, cuando llegue septiembre, haceros con un ejemplar y leerlo, que no os lo cuenten, ni os lo interpreten.

Os iré dejando más información.

Julio López

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