Un Dios prohibido

Hablar de la persecución de la Iglesia durante la guerra civil, y de ejecuciones por parte de la CNT, sólo podía hacerlo una productora llamada “Contracorriente” en colaboración con los Misioneros Claretianos, que honran así el ejemplo de 51 de sus miembros asesinados a sangre fría en agosto de 1936.

Bajo presupuesto y muchos actores aficionados es lo único que queda cuando se sale de la línea que marcan las interesadas subvenciones, pero esta circunstancia no empaña el mensaje y el ejemplo de los jóvenes estudiantes y sacerdote que entregaron mansamente sus vidas por el mero hecho de defender su Fe.

Para poder hablar de esta película sencillamente hay que verla, y darse cuenta así de que efectivamente se puede hablar de unos hechos tan crueles sin ningún rencor y con la misma paz y el perdón que estos jóvenes mártires dejaron reflejados en sus testimonios escritos en bancos, paredes y cualquier otro objeto que hallaron en su lugar de cautiverio.

Muero inocente; no pertenezco a ningún partido político; lo tenemos prohibido por nuestras Constituciones; acatamos todo poder legítimamente constituido. Pido perdón a todos, delante de Dios y de mi conciencia, de todos los agravios y ofensas. Perdono a todos mis enemigos. Me despido de mi padre y de mis hermanos. Si Dios es servido de llevarme al cielo, allí encontraré a mi madre”. José Brengaret, San Jordi Desvalls, Gerona, 1913 – Barbastro, Huesca 1936

Más sobre esta historia y sobre todos los testimonios escritos en este enlace.

Más sobre la película en su blog.

@juliolopezgo