“El extraño escritor y otras devastaciones”

El viernes 20 de mayo de 2016 presenté en Villanueva del Duque el libro de Francisco Onieva Ramírez titulado “El extraño escritor y otras devastaciones”, mi intención era escribir después una reseña para mi blog personal, pero por circunstancias, que no recuerdo, no lo hice. El caso es que un olvidado pendrive trajo hoy hasta mis manos el borrador del post que esbocé para mi blog, y aunque han pasado más de dos años, creo que debía compartirlo en homenaje a un libro que me enganchó desde el principio y me permitió reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos. Decía así:

El nuevo libro de Francisco Onieva te golpea desde el principio, y te hace desde el primero de los veintinueve relatos empatizar con cada historia y con cada personaje que aparece reflejado, sin dejarte olvidar que pueden ser el detallado reflejo de numerosos problemas o circunstancias que seguro estarán viviendo miles de personas, muchas de ellas tal vez cercanas, aunque ignoremos que se encuentren inmersos en esa lucha vital.

Los relatos hablan de aislamiento, de monotonía, de soledad, de miedos, de frustración, de maltrato, de injusticias, temas actuales y duros en algunos casos, pero que Paco aborda con la maestría del escritor, pero también con la profundidad de quien pareciera, aunque por suerte no es el caso, haber vivido cada uno de ellos. Para mí el libro es magistral en ese aspecto, no es fácil adentrarte en esas historias, conociéndolas de oídas, o habiendo estado cercano tal vez a alguna de ellas, pero siendo capaz de comprenderlas, de interiorizarlas y de expresarlas como si los protagonistas le hubieran detallado hasta el más leve de cada uno de los sentimientos, que aparecen en el libro.

La maestría, pulcritud y cuidado de Paco en cada línea de sus obras casi que se le presuponen, y están reflejadas sin duda en esta obra, pero hay que destacar, muy por encima de todo, la capacidad para tejer y expresar con tanto detalle sentimientos ajenos. Por eso creo que esta obra le da a Onieva una nueva dimensión como escritor, como orfebre de personalidades me atrevería a decir, porque no muchos escritores han llegado a meterse de esa manera en los más íntimo de cada personaje, haciéndonos sentir y palpar con ellos cada sentimiento y cada estremecimiento que el libro nos regala.

Habría quien pudiera pensar que todo esto ya lo hizo con “Los que miran el frío”, y hay que decir que sí, pero en un entorno de guerra como el que se mueve aquel libro, cualquier circunstancia, sentimiento o situación extrema se da como válida y como perfectamente creíble. El matiz de esta obra es el reflejo de circunstancias y vivencias tan extremas, tan devastadoras, como dice el título del libro, que pudiera parecer increíble que se dieran en una sociedad como la actual y en el entorno en que esos personajes se mueven.

El libro no está exento también de una crítica y de una denuncia de tantas situaciones injustas que se producen en nuestra sociedad en muy diversos ámbitos, pero hasta esas salen con naturalidad de la misma historia y de los mismos personajes, sin que el escritor tenga que forzar nada o introducir con calzador algún matiz que les dé credibilidad. Es ese aspecto, aparece también una crítica al oficio propio, pues la escritura y los escritores son una parte de las historias del libro, y Paco no se arredra en reflejar aspectos del mundo literario que no le gustan o que cree que perjudican a todos los escritores.

Me gustaría animar a todo el mundo a adentrarse en todas estas veintinueve historias, a conocer a estos personajes situados tan en el extremo de su peripecia vital, tan sumidos en la desolación. Porque conocerlos nos ayuda a comprender toda la dimensión de la sociedad en la que nos movemos y lo necesitados que muchos están de una guía, o de una mano amiga que les ayude a salir de la devastación en que se encuentran, pudiera ser un vecino, pudiera ser un familiar, pudiéramos ser en un momento de nuestra vida cualquiera de nosotros.

Julio López